miércoles, diciembre 02, 2009

amargada

jueves, noviembre 26, 2009

·$&%&%/%$%·$·$·$&%&|@##@~~#@~#@


Estoy picada, sí ultra picada. Me ha ido como el orto, como el reverendo orto. Estoy siendo una estúpida estudiante mediocre, que se conforma con un estúpido cuatro para pasar de curso, ha sido así desde que entré a la Universidad. En ningún momento, ni aunque me gustara mucho la materia, estudié como es debido, con antelación y con libros de apoyo; siempre a última hora, el día anterior, o en el peor de los casos, el mismo día del puto certamen.
¿Qué saco? Me trato de convencer a mi misma, que no me gusta la weá y que está bien pasar el ramo, no importa cómo, pero ya estoy viendo que no voy a hacer otra cosa en mi estúpida vida, más que ser una estúpida ingeniera ambiental y, más encima, mediocre.
ya chao, no quiero más guerra.

martes, noviembre 10, 2009

Me compré una taza que amo, porque hace como medio litro de agua =)

Estoy pensando seriamente. Mi cama tiene algún embrujo, lo sé. Hoy vino a mi cabeza la ridícula, pero acertada idea de que tiene un efecto tremendamente poderoso sobre mi voluntad. Si es instantáneo, es cosa de que esté a algunos cuantos centímetros de ella, para sentirme inevitablemente atraída por sus atractivas formas. Para mi es perfecta y sólo quiero estar junto con ella. Lo peor es que es tan cómoda, que una simple siestecita, se transforma en un descanso infinito (llámese infinito a unas seis o más horas perdidas), lo cual no es muy productivo, nada productivo.
Mejor busquemos alguna solución, pero antes, hay que ver el fundamento científico de tal atracción. Pensemos, cuál es la razón de que cada vez que me siento en mi cama, tengo que realizar el acto de dormir. Si lo vemos desde el punto de vista climático, sería una importante razón, ya que aunque estemos a comienzos de noviembre, no he sentido ningún día el calor sofocante típico del verano, al contrario, casi todos los días, al estar la mayor parte de ellos en mi casa, tengo frío, allí tenemos otro fundamente, pero lo retomaremos luego; claro, al hacer frío, es mejor estar acostadito, no creen?¿ Por lo tanto, otra vez tenemos un efecto del cambio climático presente en nuestras vidas, el cambio en las estaciones.
La otra razón es que mi mamá siempre nos ha enseñado, a mi hermano y a mi, a estar al borde del frío, ustedes se preguntarán qué es eso. Bueno, estar al borde del frío, es aguantar lo máximo posible teniendo frío antes de prender algún mecanismo, de cualquier tipo, para entregar calor a la casa o pieza donde uno esté. Por ello, mi casa siempre está fría, y el único medio de mantener el calor es, o ponerse más chalecos, o acostarse.
Se me ocurre también, que como estoy siguiendo una dieta, ya no tengo las energías que mi cuerpo acostumbraba a tener, por lo que me siento, algunas veces, un poco adormecida, o eso mismo hace que pierda el calor corporal acostumbrado, por lo que realizo el antes mencionado acto.
Una quinta razón es las horas de sueño que estoy durmiendo. Desde que llegó mi querido amigo Internet, mis hábitos has cambiado un poco, ya que me quedo hasta altas horas de la noche psicopateando en Internet o, simplemente, descargando basura cyberespacial.
Una sexta, pero no tan probable razón, es las energías que uno gasta llendo a la universidad. Todo lo que los estudiantes de la u de Conce tenemos que realizar para llegar a nuestras acostumbradas clases, o sea, caminar interminables caminos, valga la redundancia, para llegar a las respectivas aulas. Por lo menos en mi caso que no tengo facultad =(. Lo improbable es que ahora estoy siempre en mi casa, entonces ni veo los interminables caminos (já, já).
En conclusión, podemos decir que existen muchos factores responsables de mi nuevo hábito de dormir siestas inútiles, pero, dentro de ellos el más probable es el cambio de hábitos de sueño mezclado, tanto con el cambio en la alimentación, como con el cambio climático que estamos experimentando todos los habitantes de este planeta. Una posible solución es regularizar los tiempos de sueño y experimentar un cambio psicológico tal, que exista un posible cambio en mi voluntad.



viernes, noviembre 06, 2009

HE DICHO

Señoras y señores, de ahora en adelante no voy a salir más de mi casa. Sólo para cumplir mis obligaciones: ir a clases en la Universidad, ir a clases de violín y ensayo de orquesta. Nada más. Estoy chata de todo el mundo, excepto de mi familia y Pinos .

jueves, octubre 29, 2009

Reflexión

Después de ir a clases de Legislación, siempre me quedo pensando en los problemas que nos agobian como sociedad chilena y como individuos. Me he dado cuenta que siempre criticamos y criticamos (yo misma lo hago muchas veces), pero no hacemos nada al respecto, y peor aún, olvidamos lo que poseemos y no lo valoramos.
Siento que mi vida ha cambiado bastante este último tiempo, como que desde que entré a la Universidad, cada semestre se convirtió en un año de nuevas experiencias. Siento que ahora valoro más a mi familia y que quiero estar con ella la mayor parte del día; en mi casa, tranquila, jugar y reirme con mi hermano, conversar de la vida con mi mami, etc. Ya no me atraen nada esos carretes con mis compañeros, ni el estar toda la tarde haciendo nada en algún lugar de mi querida udeconce. No siento que este vuelco en mi pensar esté mal, simplemente cambian las prioridades, y eso a la gente le cuesta mucho entenderlo. Entonces, cuando me puse a pensar en aquello fue cuando me dí cuenta de que nuestro problema es que estamos olvidando cómo querer. Suena añgo extraño y difícil de comprender, pero me di cuenta que la mayoría profesa "cariño" a una persona sólo para obtener algo a cambio, lo que sea, diversión, conocimientos, y, en el peor de los casos, cosas. Eso es lo que me pasa, en la U siento que nadie me profesa un cariño verdadero, siempre es con la intención de obtener algo de mi persona, más allá de mi simple compañía, tal vez tiendo a generalizar, pero en todos he sentido que me quieren para que les explique algo, o para pedirme algún favor. No es que sea un problema para mi, siempre me es muy gratificante ayudar cuando se es posible, pero es esa intención que siento, tan fría. Lo he sentido de algunos más que de otros, pero al fin y al cabo, lo siento y no es agradable. Por eso creo que prefiero estar en mi casa, porque aquí siento el cariño genuino, el amor incondicional, que sólo la familia y un grupo reducido de personas no familiares, pueden brindar. Ustedes queridas lectoras no están en este saco, pero creo que son las personas idóneas para comprender, porque a mi aún me cuesta un poco. Es un sentimiento un tanto doloroso, pero lo estoy conociendo de a poco. Nunca me había fijado en aquello antes.
¿Dónde está el simple cariño a las personas?¿Dónde está el respeto que deberíamos tener con cada ser humano de este mundo?¿Dónde está la simpleza de disfrutar el conocer a una persona y encontrar las riquezas de sus vivencias?
Lo que me gusta de conocer gente es el compartir experiencias, el intercambiar sentimientos, el simple hecho de estar cerca de alguien y descubrirlo. Antes no era así, pero mis actividades me han permitido añadir esta característica a mi proceder y me gusta.
No voy a dejar de querer a los que me rodean, pero mi confianza ya no será la misma.